25.8.12

Decisiones.


Preferir el gesto, aunque esta vez no sea sincero, que la caricia.
La moral y el corazón se toman fuerte de la mano. De la izquierda.
Si me di vuelta, fue porque por fin decidí no pensar solo en mi.
Están bien, complementan bien, se aman bien.
Y yo, aunque no quiera verlo por completo, sumo tres.
Un tres afligido, que antes de pelear, deserta.
Priorizar lo ajeno sobre lo propio no es una decisión facil,
se deben dejar muchas cosas de lado, el triunfo personal por ejemplo.
No batallar no significa ser cobarde; consta en estrategia;
inteligencia y puntería. Elegir el momento donde frenar.
Acá me bajo.
El punto donde se puede admirar la felicidad, que aunque no sea propia siempre alegra.
Llena el alma, sabiendo que algo salió bien.
¿Hubieras preferido que me quede ahi, a obstaculizar el camino?
Jamás esperes que todo salga como lo esperás, es la peor condena del idealista.
La guerra siempre es letal, genera vencedores y vencidos.
Produce polos opuestos, alegría y tristeza; victoria y fracaso.

Cada día confirmo más que prefiero el desamor al amor.
El desamor tiene esa cuota de misterio, de interes, de bohemia;
de soledad que se conforma con uno. Soledad que no añora a nadie para ser feliz.
Y hoy, me deslizo fuera del campo de batalla, dejo las armas, tiro la toalla.
Dejo de leer en tus labios palabras que nunca escribiste.
Y yo si puedo decirlas, esta boca es mia:
Me abro.

No hay comentarios:

Publicar un comentario