18.10.10

Imposible de controlar

Sin embargo, la oleada de palabras se instala en mi mente. Y me obliga a mudarlas al papel.
Al considerar por fin el fin, algo renace; un encuentro define que mi mundo, otra vez, termine en tu jardin.
No me deja dar el tema por cerrado.
Como el pan a los pobres, me das lo que te sobra. Para manterme en pie un poco más. (No me tengas a dieta).
Y aun así, vuelve todo al principio. El conocimiento no otorga poder, ni sobería -y menos aún tiranía-. Los sentimientos se desmarañan del nudo a presión y se vuelven tan claros como lo que rodea a sus pupilas.
Como un poco de agua, que llueve sobre mojado.
Y los despojos dejan de ser despojos.
La sospecha da paso a la certeza.
La alegria desmensurada que escapa de las comisuras de mi boca.
Y solo me hace transcribir de esta manera tan precaria, un testimonio de esta.
De ella. Una imagen mental. Tan efimera y aparente (a mi mala suerte).
De la sonrisa de doble filo, extramadamente afilada.
También la rutina se fe afectada, y en su consecuencia menos conocida y cercana. Se ve invadida por la que figura que puebla los espejos. Y hoy, no soy justamente yo.
Que secuestra los textos y a punta al corazón. Que hace que se mueva más rápido la pluma. 
En esta vernorragia de ideas, de sentimientos imposible de aclarar y aún asi, tan necesarios como el amor.

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