8.3.10

Al lado de la sartén.

06.07.2010
Solo llegué para confirmar que mis sospechas eran ciertas. La mirada perdida y el pucho entre los los labios eran la única señal de algo humano que vivía en él. Los sentimientos se habían perdido hace tiempo atrás. Con frases al estilo "nada me importa", un vaso de fernet en la mano, y un pasado sin contar clavaba la mirada. Queria seguirle sumando imagen a su reputación. Demasiado conocida y repugnantemente popular.
Cuando se detiene parece que no queda nada. Las topper roidas, las remeras de siempre, humo, malditas resacas. Un viento mezcla entre desilución y encanto con polvo viejo en un cajón se soltaba entre las calles.
Se escapa de la vida, de las obligaciones, del deber. Corre por un largo y oscuro sendero sin rumbo fijo. Quiere ser libre y que nada le afecte. Solitario con tristeza bien escondida, pero siempre acompañado.
Teme encontrarse a solas con esa persona que le escupe todos los dias el espejo. El vació lo destruye, cada vez necesita más. Pero, ¿Que màs necesita si simula que la necesidad no existe, y a él nada lo ata?.
 Malos ejemplos, amigos de la misma filosofía, descontrol y decadencia, pura y dura. Cada vez màs. A montones. Por todos lados.
Y yo,  mientras tanto, espero y siento, y conmigo el abismo de las noches que no vuelven, nunca. Ya no soporto màs esta eterna espera sin sentido. No quiero recordar nombres, ni nada. 
Y es algo que no me podés dar, ni aunque lo quisieras.
Como final, absolutamente nada pasó aquella noche, las horas no pasaron tan deprisa como hubiera querido, y vos como fallaste, debo decir que tambien falle yo.

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