como persona, mi futuro, mi vida en si, en ESO. Y cuando se derrumbo, me derrumbre yo tambien. No termino para todos, terminò solo para mi. Realmente cai màs yo que eso. Me derrumbre yo, porque los simientos donde estaba parada no eran tan fuertes como pasa soportar todo mi peso, ni como para soportar la situaciòn que pasaba, ni como pasa soportar a eso. Asi que cai yo, definitivamente, y cuando cai yo, cayò eso. Nos caimos. Y se desparramò por el piso todo lo que ESO contenia, y que yo sostenia encima de mi cabeza, casi sin dejarme pensar. Casi como si fuera lo ùnico que importara. Y pasè un largo y doloroso tiempo recogiendo mis cosas, mejorando algunas, encontrando otras que parecian no existir, acostumbrandome a estar en el piso, de pisar la firme y real tierra. Y pasado ya otro tiempo pude pararme, y mirar con un poco màs de distancia a eso. A ese pasado no pisado, que me sigue a donde voy. Y que a veces se extraña, se hace sentir, y no se llena con nada. Que no
le gusta quedarse guardado mucho tiempo, y cada tanto resurge, para enseñarme lo lindo, y lo feo que pudo ser. Lo cambiante y seguro, lo contradictorio que puede ser. Todavia me hace dudar, si quiero volver o no. Serà una duda eterna, por ahora sigo mi rumbo, cada vez mejor.
Cada vez lo vuelvo a la vida menos, cada vez me duele menos. Y lo peor de ESO no es justamente que vuelve solo en mi mente, si no que vuelve en carne y hueso. Porque ESO no
es solo una cosa, integrada por hechos, cincunstancias, detalles, olores, lugares, sino por personas. Personas bien reales, personas bien presentes y personas que para mi son màs que personas. Son ESO personificado, son los protagonistas de ESO, y con ellos, va ESO de la mano.
Cada vez que se aparecen en mi mente se lee una cantidad infinita de ESO ESO ESO ESO ESO.
Hay èpocas que no los veo seguido y estoy un poco màs tranquila, pero cuando menos me lo
espero aparecen, ahi bien seguros como siempre, y yo tan insignificante. Y es que me agarra tal
terror al persibir su imagen, porque sè que no soy insignificante, que me ven y que se acuerdan, que pueden decir cualquier cosa, y yo sè que pueden herirme peor que cualquier cosa. Yo sè
que pueden herirme sin siquiera quererlo. Complicado y pesado, lo sè. Pero cada tanto me surge una cosa que me encanta, en todo este tema tan complicadamente adolescente, los bajo a tierra, los pongo en su lugar -en mi cabeza-, los miro como realmente son, los menosprecio y ahi es donde soy feliz. Voy libre, sin ninguna carga, y hasta puedo olvidarme de que existen y hasta insultarlos si quiero. Y ese efecto produce la noche cada tanto, me vuelve a la vida, con su brillo que antes me hizo tan mal, me revive, tal y como era-soy. Y aunque aparezcan, no me importa. Aunque pueden hacerme cualquier cosa, desde odiarme, hacermela pasar mal, amarme, y hasta volver a lo de antes -que es lo peor-, puedo decir NO! Algunas noches son màgicas, otra no tanto, y algunas otras te aseguro que no -o si?-.
Otro extracto de un texto mio, con fecha del 09.08.09. Cuando sabina tiene razòn (¿y cuando no la tiene?), tiene razòn. Para èl, la depresiòn es el estado màs creativo para los artistas. Es màs, hay una canciòn suya que le habla al doctor 'oiga doctor, devuelvame mi depresiòn' porque ya no puede escribir, ni crear, ni nada sin su tan caracteristica (y encantadora) depresiòn. Ahora hablando de mi, no me creo un artista ni mucho menos, pero sin mi depresiòn soy una papa escribiendo. Prefiero no escribir textos tan buenos y llenar con otras palabras los pàrrafos que bancarme otra de esas.




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